A un lado, el territorio del derecho a una cultura libre, del patrimonio cultural de la Humanidad, cada vez más menguado, en el espacio y en el tiempo. Al otro, el terreno conquistado por las multinacionales, especializadas en la apropiación del conocimiento. En primera línea de batalla: abogados, peritos y policías de parte. Como escudos humanos, los artistas. Enfrente: la carne de cañón de los webmasters y las pequeñas y medianas empresas informáticas. Inmediatamente detrás, los usuarios. Y al margen de todos, vendiendo las armas, enterrando a los muertos, recogiendo los beneficios de la carnicería, cobrando por todo gane quien gane: las patronales del gran negocio emergente. Las operadoras de telecomunicaciones.Los escenarios posibles en el teatro de operaciones: la vía penal, la vía civil y la vía administrativa. Criminalizar a aquellos que copian y comparten, o a aquellos que enlazan a los contenidos que se copian y comparten, fue la primera gran tentación de la industria. Pero, cuando los represores no sean escuchados, cuando los juzgados penales les cierren las puertas, inundarán de demandas los juzgados mercantiles. Y cuando los juzgados mercantiles protesten por el exceso de trabajo inútil, recurrirán a las autoridades administrativas para que envíen las brigadas de limpieza.
Millones y millones de personas están poniendo en cuestión, a diario, de forma absolutamente pacífica, todo un sistema de dominación. Sin alzar la voz, sin levantar barricadas, pero sin detenerse un momento. El copyright hace daño, es una de las manifestaciones de este modelo de sociedad, de este modelo de relaciones políticas y de relaciones económicas. Un sistema jerárquico que adoctrina a las masas. Frente a él, el P2P, un sistema de acceso al conocimiento, en red y horizontal, que elimina el valor de la copia y ataca al sistema imperante.
En cuanto a la propiedad intelectual, parece que es un proceso de acumulación de riqueza, ambas palabras, propiedad e intelectual son un oxímoron, y ofrecen el significado resultante de apropiación del conocimiento. Cuando el artista muere, porque además de artista es hombre, su obra se convierte en patrimonio cultural de la humanidad. Debido a la ampliación de los derechos de autor, en el espacio y en el tiempo, se expolia la cultura a la humanidad. Así, el dominio público cultural cada vez es más reducido. Dentro de este dominio público cultural se encuentra el artista que cada vez tiene menos gobierno sobre su obra en pos de los especuladores de la cultura.
Y me pregunto, ¿cómo se ha organizado este aparato represivo? Criminalizando al público cuando no compra lo que la industria vende, creando una organización de perseguidores que vigilan, controlan y cazan a los infractores y, si todo esto no funciona, demandando. El objetivo es crear un 'teatrillo' legal en el que participen, incluso, organismos públicos que deberían estar al servicio de los ciudadanos, no de las empresas.
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http://es.wikipedia.org
http://culturalibre.org/
http://hackstory.net/index.php/Fronteras_Electr%C3%B3nicas
http://www.kriptopolis.org/
http://www.hispalinux.es/
http://es.creativecommons.org/

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