Siempre me ha parecido una fiesta divertida, el bocadillo, la sangría y, sobre todo, el baile final en el que jóvenes, mayores y niños se reúnen en la plaza del pueblo y bailan al son de una seguidilla muy facilona y muy recurrente. Ayer, en Villaviciosa no había mucha gente bailando al son de Úrsula pero los que había parecía que se lo estaban pasando muy bien, me incluyo. La fiesta, este año coincidió con un día laboral y eso, supongo, hizo que la plaza no estuviera llena y se echara en falta el atropello en la plaza o las aglomeraciones en bares y calles, ¡¡otro año será!!

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