martes, 29 de junio de 2010

una noticia, artículo con el que coincido totalmente

UNA RAYA EN EL AGUA
Del fracaso escolar al coche oficial
El procedimiento más eficaz para hacer carrera política en España consiste en no apartarse de la senda partidista
IGNACIO CAMACHO
Día 28/06/2010 - 04.04h
GRAN parte de la nomenclatura dirigente de la nación carece de experiencia fuera de la política y no sabe lo que es cotizar por su cuenta a la Seguridad Social. El mismo presidente del Gobierno es un político profesional que apenas ha pasado un brevísimo tiempo como ayudante universitario. Más de la mitad de los miembros del Congreso son funcionarios en excedencia, y los que tienen un despacho, una consulta o una empresa están mal vistos bajo sospecha de conflicto de intereses. Cada vez hay más concejales, diputados provinciales o consejeros autonómicos que han transcurrido toda su vida laboral en un cargo público; en algún caso han pasado directamente del fracaso académico al coche oficial. No iba tan descaminado Boyer cuando apuntaba a la progresiva descapitalización intelectual de nuestra dirigencia; le sobró soberbia al hablar de «analfabetos» pero su diagnóstico es certero en lo que se refiere a la creciente mediocridad de una casta sumida en un preocupante proceso de endogamia.
La dictadura de los aparatos de partido ha propiciado un biotipo de político que empieza muy joven en la militancia orgánica y encuentra en ella un modo de subsistencia desclasada. La gente que gobierna y hace las leyes no sólo tiene pocos estudios, sino que ha vivido experiencias profesionales muy limitadas. No es tanto una cuestión de que se gane poco en los puestos de responsabilidad, como apuntaba el arrogante ex ministro gonzalista, sino de que la selección de cargos excluye méritos objetivos y se basa en el principio de obediencia. El procedimiento más eficaz para hacer carrera política en España consiste en no apartarse de la senda partidista; empiezas pegando carteles y si te muestras leal y disponible ante el «aparatchik» de turno pronto estarás en una lista municipal o te nombrarán asesor en nómina. Los candidatos no responden ante los electores sino ante el secretario general, y no necesitan más currículum que el de la disciplina interna. Así puede suceder que de los 350
parlamentarios que discuten la reforma laboral sólo haya ¡dos! trabajadores por cuenta ajena, a los que el escaño salva de la amenaza de un despido barato. Ese patente divorcio con la realidad explica la creciente desafección de los ciudadanos respecto a la función política, convertida en una vía para huir de los riesgos de la competitividad y el esfuerzo.
En los mejores tiempos de Roma, los senadores dejaban el arado para ponerse la toga y volvían a empuñarlo tras abandonar la magistratura; ese trayecto de ida y vuelta reforzaba los vínculos de servicio a la república. En la actualidad no hay modo de que encontrarle sentido a una representatividad ejercida por tipos incapaces de identificarse con un cuerpo social del que se han excluido para meterse en una burbuja.

16 comentarios:

  1. También yo coincido en una gran parte con este artículo, pero me sorprende en ti esa coincidencia.
    Yo incluso añadiría que hay políticos que no sólo son profesionales de "la cosa" si no que además lo son de estar en la oposición. Es un puesto cómodo y bien remunerado, por eso creo que hay quienes han decidido instalarse de manera permanente en la oposición, casi, casi como profesión. Y sabes a que me refiero ¿vedad?

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  2. pienso y, no es de ahora, que mi profesión me dará herramientas en ese mismo ámbito para trabajar en la política y aportar el día a día; parece claro que viven en una burbuja en la que no están los ciudadanos de a pie, no todos los políticos, por supuesto, pero mi experiencia me lo confirma; no hace mucho tiempo, había hombres y mujeres que trabajaban para mejorar la situación social, eran tiempos en que la remuneración no existía y eran dioses entre los anónimos; de todas formas, el ser leal, bajo mi punto de vista, a tu grupo, a tu partido... no implica no decir lo que piensas, en esas estoy...

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  3. En la sociedad en la que vivimos, para realizar cualquier actividad de una forma eficiente y eficaz, y así debe de ser la actividad política, hay qye tener un alto grado de capacitación. Ese grado de capacitación, dado el tiempo y los recursos necesarios para alcanzarlo, viene de la mano de la profesionalización.

    Otra cosa es que la representación orgánica de los partidos políticos, dificilmente se asiente sobre plataformas de eficacia en la gestión de sus recursos humanos; sino en la competencia soberanista de las distintas tendencias, aupadas, democrática pero poco objetivamente, por la fuerza de los votos en los congresos y asambleas. Es ahí como dice el artículo de forma un tanto torticera, cuando se elije al politico, pero no lo hacen por su profesionalidad sino como contraprestación al apoyo de una legítima percepción de un grupo de presión victorioso.

    ¿Habría alguna forma de conseguir un equilibrio?. Porque no quiero que se me interprete como contrario a las corrientes de opinión o al simple hecho de defender una percepción discordante, ni mucho menos; pero un político, como cualquier trabajador, debe de ser valorado en función de su eficiencia en el conocimiento del medio, su eficacia en la persecución de los objetivos que le son encomendados y acatamiento a la evaluación por los órganos competentes.

    En caso de disfunción o de incompatibilidad, es cuando la alternancia debe de ser sobrellevada como una conclusión natural y lógica, y las cualidades personales redirigidas a otros objetivos. Otra cosa, la alternancia por la alternancia, está bien para los presidentes de las comunidades de vecinos; e incluso así, tampoco estoy muy seguro.

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  4. como siempre Paco, muy buena tu aportación, la eficacia en torno a criterios subjetivos poco razonables hace que la sociedad no vea a sus representantes, esto debe acabar y este artículo resalta una de las posibles causas, eficacia basada en la experiencia, en la calle, no en búrbujas ideales y prefabricadas...

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  5. ¿Han de ser los politicos eficaces y eficientes?
    ¿Cómo se mide el grado de eficacia de la actividad política?
    ¿Cómo debe ser ese alto grado de capacitación que debe tener un político?

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  6. No sé si me lo preguntas a mí, pero te contesto.

    1.- Entiendo que sí deben de ser eficientes y eficaces los políticos porque tienen una responsabilidad que cumplir. Un político no debe tomar posesión sin tener muy presente que con el lleva el prestigio de todo un partido y la esperanza de muchos votantes que están dando la cara por él.

    2.- Textualmente escribí en el post anterior: [...] pero un político, como cualquier trabajador, debe de ser valorado en función de su eficiencia en el conocimiento del medio, su eficacia en la persecución de los objetivos que le son encomendados [...]. También es cierto que, en cuanto a la eficacia, se debe de valorar la reacción ante los imprevistos, cosa que no tomé en cuenta en la anterior exposición.

    3.- No creo que exista nada que lo mida, si te refieres a la característica cuantitativa, pues no valen para ello títulos oficiales sino la voluntad de adquirir esos conocimientos, la experiencia o el apoyo de quien los tiene. Si te refieres cualitativamente pues, vuelvo a decir, conocimiento del medio o el apoyo de alguien que te guie en el periodo formativo. En todo caso estudio, sentido común y trabajo.

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  7. Pues entonces es que tenemos espectativas diferentes.
    Te leo y leo la descripción de un gestor, de un tecnócrata, de un ejecutivo si me apuras. No la de un político.
    Me cuesta ver que se pueda hacer politica de una manera que se pueda medir en terminos de eficiencia.
    La eficiencia de alguna manera implica objetividad, y si hay (más bien debe haber) algo poco objetivo, es la política.

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  8. Quizás.
    Creo que en política, como en todo, para lo único que no hay sitio es para los extremismos.
    Un equipo será tanto más rico si existen en su seno concepciones distintas pero complementarias y alguien con capacidad suficiente para coordinarlas.
    Puedo admitir que mi percepción de la política es tan "mala" como la de aquel que no utiliza metodología en su trabajo. Pero si en lugar de ser excluyentes nos decantamos por incluir cualidades y ser capaces de trabajar juntos, se puede construir un equipo político, a mi juicio, muy valido.

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  9. La política es subjetiva, desde luego, pero antes de hacer política hay objetividad, son los técnicos los que valoran objetivamente las acciones que se llevaran a cabo, son ellos los que emiten informes favoravles o no, y, en consecuencia, los políticos descartan sus retos en favor de lo que es mejor para sus ciudadanos, podría llamarse a esto eficacia, no es lo que yo quiero sino lo que es mejor, desde una perspectiva objetiva y profesional.
    ¡muy bueno vuestro diálogo!

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  10. Amigo Paco:
    No quiero que piense que he cogido afición a llevarte la contraria, pero de nuevo no puedo estar de acuerdo contigo. En la politica, como en todo, los extremismos son necesarios. Son de hecho los que generalmente impulsan los más grandes avances. La histaria está llena de ejemplos que imagino no tengo que recordarte, como el movimiento feminista o el anti apartheid y tantos otros considerados radicales en su momento.
    Bueno, para compensar te diré que con el resto de tu última aportación, tengo necesariamente que estar de acuerdo: incluir siempre será mejor que excluir, sumar que restar.
    Natalia, pero sigo sin estar de acuerdo. Me estáis hablando de gestionar la vida pública, de gestionar la sociedad. No de hacer política. Sigo pensando que la política no puede ser objetiva, ni medible ni por tanto eficiente.

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  11. En estos momentos, quizá lo más radical y revolucionario sea incluir, lo normal, hoy, es excluir, por eso creo que hemos llegado a la conclusión de que la política hoy debe ser una integración de posturas diversas y que el diálogo entre esas diferentes perspectivas es la clave para mejorar.
    En cuanto a la objetividad en política, no está reñida con la propuesta subjetiva de la que hablas, Joaquín, la política en abstracto no es real, a pie de calle los trabajos objetivos son necesarios como una guía al político y a su toma de decisiones...

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  12. ¡Bueno Joaq!, aunque así fuese hay aficiones mucho más perniciosas.

    No, ahora en serio, es un placer charlar contigo.

    Casi, casi, estaría por asegurar que no me llevas tanto la contraria como crees, más bien creo que yo tengo un problemilla de comunicación.

    Haber si me explico. Si me encargan que desarrolle un proyecto, de la reflexión sobre su naturaleza resultaría un boceto, un boceto que aunque necesario no dejaría de ser claramente insuficiente; en esta fase no me puedo quedar. Sobre el boceto, planificaría un programa en el que, definido el objeto principal, se definiesen objetivos específicos con sus específicas fases de ejecución, calendario, etc. - en fin ya sabéis como se hace un programa -, y eso creo que es científico o metodológico, o eficiente. Si el resultado de ese programa es positivo, he sido eficaz; sino, y no encuentro la solución, entonces no lo he sido y, por coherencia y responsabilidad, debo admitir el fracaso para que otros lo superen.

    Es decir la cuestión no es que estemos en desacuerdo, sino que estamos hablando de actuaciones, o niveles de responsabilidad distintos.

    Me has puesto unos ejemplos, unos maravillosos ejemplos, que, aunque recurrentes, por mucha envidia que susciten sus protagonistas, no son la actuación cotidiana de la acción política. Primero sobreviene la eclosión iniciática, bien, sí, sin referentes objetivos, sí, sin la garantía de la eficiencia suficiente para su desarrollo, pero después...

    En cuanto a lo de extremismo tienes mucha razón, el error ha consistido en emplear una palabra inadecuada. No me refería a la acción política. Me refería a que no es bueno quedarse con una única metodología de trabajo, o un punto de vista, ya que todas tienen su parte de acierto y su parte de error.

    Quizás debamos pedir disculpas a Natalia por habernos adueñado provisionalmente de su blog.

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  13. Ninguna disculpa, Paco, me encanta que charléis aquí, es una maravilla leeros, adelante!!

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  14. Creo que esta vez tienes razón, eh, eh, no te ilusiones, me refiero a lo de pedir disculpas a Natalia :-)
    Me temo que podríamos estar días charlando sobre esto, seguramente porque en realidad estamos más cerca de lo que ambos somos capaces de expresar. Pero tienes razón en que este no es el foro adecuado.
    Pero ya por terminar, yo a lo que me refiero es que cuando se toma una decisión del tipo educación píblica o privada, sanidad pública o privada, no se toma en términos de eficiencia, si no de justicia, de solidaridad, de igualdad, etc.
    Pero lo dicho, no me enrollo más que esto es para hablar de Villa y no de nuestras cosas.
    Un placer haber intercambiado esta charla contigo. Ya repetiremos.

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  15. Ahí me has dado. El ejemplo ha sido absolutamente clarificador. Estoy absolutamente de acuerdo contigo.

    Nada más. Un abrazo y hasta la próxima.

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