Las familias deben ser cómplices con los maestros y profesores en el proceso educativo y ser escuchadas, aportando ideas y ayuda. Deben ser los principales colaboradores. Sólo así volveremos a conseguir la autoridad de maestros y profesores, tan mancillada en los últimos tiempos, autoridad que debe emanar no desde la imposición de una serie de leyes sino desde el convencimiento, la razón, la estima y el respeto hacia los niñ@s y jóvenes.Vaya papeleta la de los profes y encima os quieren hacer polis, no será mejor que haya menos niños en las aulas y se cubran las vacantes que hacen falta sin cortar de aquí, de allá, de acullá... En fin, más recursos!!!
Poner en práctica programas de mediador (mediador de calle, de familia, compañero mayor), modernizar los programas de escuela de padres e iniciar campañas integrales de sensibilización sobre el maltrato entre iguales.

Estoy completamente de acuerdo contigo.
ResponderEliminarSin embargo sabes que la consideración de una persona como autoridad no es para nada lo mismo que ser “poli”. Es más, en el contexto en el que hablamos casi puede considerarse más un derecho o un privilegio que una obligación de nada ¿no?
Pero insisto, no puedo estar más de acuerdo contigo. Los principios que deberían movernos y motivarnos a los ciudadanos, y que nuestros gobernantes deberían por tanto fomentar y promover son entre otros esos que enumeras: convencimiento, razón, estima, respeto… y no la imposición de una serie de leyes.
Espero que tu idea trascienda dentro de tu grupo y alguna vez llegue al gobierno que arropa, uno de los más intervencionistas que ha habido.
Ese mismo principio es válido para todo – fumadores en espacios públicos, estrictas normas de tráfico, ocupación por los jóvenes de espacios públicos (botellón), uso de barbacoas convenientemente habilitadas en espacios forestales, uso de caminos y pistas con vehículos de motor, educación obligatoria, etc, etc- y yo siempre apostaré antes por él que por la opción fácil que es legislar y prohibir.
La autoridad de los profesores es un derecho y un privilegio que deben ganarse con trabajo, innovación, calidad y vocación, los chavales y familias lo van a agradecer, estoy segura.
ResponderEliminarYa, ya. Si ojalá fuese así. Yo soy el primer defensor de ese modelo.
ResponderEliminarPero con eso y con todo.